
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, debemos los padres hoy más que nunca preguntarnos cómo estamos formando a nuestros hijos. Los estamos preparando para ser buenos ciudadanos y personas de principios sólidos que además se atrevan a ser coherentes con dichos principios, responsables, trabajadores, generosos, críticos, con sentido de pertenencia y espíritu de lucha. Estamos preparando personas INTEGRAS y LIBRES, capaces de anticiparse al futuro e intervenir activamente en él?
Para conseguir este objetivo tan ambicioso es imprescindible contar con el papel de las familias pues es a los padres a quienes incumbe, especialmente, esta formación en valores de los nuevas generaciones.
Los padres, sin embargo, a menudo se encuentran incapaces de acometer una tarea tan ardua y difícil pues algunas de las maneras de educar que ellos conocían, hoy en día no son válidas. No sirve pensar que "yo educo como me educaron a mí", pues los problemas de hoy son diferentes. A tiempos nuevos, hay que dar respuestas nuevas.

Una solución podría ser acudir a los profesionales de la educación para dejarse aconsejar por ellos. Una opción que a la fecha ha rendido inumerables frutos es asistir a Escuela de Padres.
Las familias que se han estado preparando y han seguido pautas educativas como resultado de sus reuniones con otros padres, han empezado su proceso de cambio en el modelo educativo que proponemos.
Es muy importante tener un plan concreto de mejora (plan de vida) para nuestros hijos y como familia.
Si se adquiere el hábito de luchar constantemente para conseguir ser mejores, luego en la vida profesional y familiar, cuando sean mayores tendrán mucho camino andado.
Además de todo esto, no debemos olvidar que los niños y jóvenes necesitan ver, en sus padres y profesores, modelos y guías cuyas vidas sean, para ellos, ejemplo de esas virtudes que se pretenden inculcar, por eso decimos que: "Para educar a los hijos….hay que educarnos primero" Si queremos proponerle los valores humanos, es indispensable que los vivamos, así el hijo tendrá un testimonio que le ayude a realizarlos.
Ser padres es una tarea difícil. La responsabilidad es enorme. Somos conscientes de que nosotros somos los únicos padres posibles para nuestros hijos y tenemos el compromiso de cumplir lo mejor que podamos nuestra tarea.
El buen ejemplo que les des a tus hijos les ayudará a seguir adelante en el esfuerzo de cada día, con todo el optimismo y la ilusión de la juventud.











